Ensayo · IA y disciplina de capital · Parte 10 de 12
Las empresas que he visto obtener retorno real en este ciclo no tienen mejores tecnólogos. Varias los tienen peores. Lo que tienen es un hábito de acotar que empieza por el número y trabaja hacia atrás, y eso cambia todo lo que viene después.
Hacia atrás desde la cifra
Casi todo el alcance se define desde la capacidad. Esto puede hacer la tecnología, aquí podríamos aplicarlo, busquemos el mejor calce. Eso produce una iniciativa plausible y cero responsabilidad, porque el número se pega al final, y lo pega alguien estimando.
El hábito que funciona va al revés. Empieza con una cifra del estado de resultados que ya tiene dueño con nombre. Pregunta qué tendría que ser cierto para moverla una cantidad específica. Después pregunta si esta tecnología es la forma más barata de hacer eso cierto.
Bastante seguido la respuesta es no, y ese es el punto. A veces la forma más barata de mover el número es un cambio de proceso, un cambio de precio, o despedir a un proveedor. Una organización que descubre esto antes de gastar no es una organización que falló en adoptar IA. Es una que se acaba de ahorrar un año.
Dos propiedades que necesita el número
Tiene que ser de alguien que ya respondía por él. No un número inventado para el proyecto. Si el CFO ya lo sigue mensualmente y toca la compensación de alguien, tienes un número real. Si aparece por primera vez en el caso de negocio, tienes un relato.
Y tiene que ser suficientemente chico para creerse. Confío mucho más en una afirmación de dos por ciento que en una de treinta. Las de treinta por ciento no se prueban, se discuten, y la discusión sobrevive a la iniciativa.
Acota hasta que suene aburrido
La mejor movida de alcance que conozco es cortar la ambición hasta que la iniciativa suene poco impresionante, y entregar eso.
Un proceso. Un equipo. Un trimestre. Un número. Va a sentirse demasiado chico para la atención que tiene la tecnología, y esa incomodidad es la señal de que lo acotaste con honestidad.
Los alcances grandes fallan de una forma que no enseña nada. Cuando un programa transversal de doce meses entrega poco, no puedes saber cuál de las cuarenta cosas que contenía estaba mal. Los alcances chicos fallan informando. Eso vale más que la tasa de éxito.
El contraargumento
La objeción real es que parte del valor es genuinamente sistémico y no se descompone. Reorganizar cómo una empresa maneja el conocimiento puede no aparecer en ningún número con dueño y aun así valer más que todo lo de la lista.
Lo tomo en serio y aun así acotaría a un número, por una razón que no tiene que ver con medir. La conversación de alcance obliga a alguien a articular un mecanismo. No «esto nos hará más efectivos» sino «esto cambia lo que este equipo específico hace un martes, y eso aparece acá».
Si nadie puede describir el mecanismo, el valor sistémico suele ser una esperanza. Si alguien puede, vas a encontrar un número pegado, porque los mecanismos tienen números. El número es un subproducto de pensar con claridad, que es la parte que en realidad quiero.
El lunes
Toma tu iniciativa más grande de hoy. Encuentra la cifra que debe mover y la persona que respondía por esa cifra antes de que el proyecto existiera.
Si esa persona no existe, encontraste el problema, y lo encontraste mientras todavía es barato.
El principio operativo. Empieza por un número que alguien ya posee. Si el caso de negocio tiene que inventar la métrica, es un relato.
Juan Vegarra es autor de El Manual del Outsider. Las opiniones aquí son suyas. Más ensayos · Asesoría · Escríbeme